Sobre mí
Hay personas que llegan a mí buscando una solución.
Una eyaculación que se adelanta. Una erección que falla. Un deseo que se ha apagado. Una fantasía que incomoda. Una relación que ya no sabe tocarse. Una curiosidad que lleva años escondida detrás de una puerta cerrada.
Otras llegan sin saber exactamente qué les pasa. Solo saben que algo en su cuerpo, en su deseo o en su intimidad ya no responde como antes.
Yo trabajo desde ahí.
Desde ese punto donde la sexualidad deja de ser una teoría y se convierte en cuerpo, miedo, impulso, vergüenza, placer, poder, bloqueo, deseo y presencia.
Soy licenciada en Farmacia, tengo formación en terapia sexual y de pareja, soy perito judicial en hipnosis y Dómina profesional.
Y no, no son mundos separados.
La Farmacia me enseñó a mirar el cuerpo con respeto. La terapia sexual me dio lenguaje para acompañar lo que muchas personas no se atreven a decir. La hipnosis me mostró cómo una frase puede convertirse en cárcel… o en llave.
Y mi experiencia como Dómina profesional me enseñó, sin maquillaje, hasta qué punto la mente puede gobernar el cuerpo.
Mi forma de trabajar
No creo en tratar la sexualidad como si fuera una pieza rota.
Creo en entender qué está ocurriendo, ordenar lo que se repite y trabajar con herramientas concretas: palabra, cuerpo, respiración, sugestión, práctica, placer, límites y presencia.
Mi método une cuerpo y mente porque nunca han estado separados.
La ansiedad se tensa en los músculos.
La vergüenza se esconde en la piel.
El deseo se apaga cuando nadie lo escucha.
El placer se bloquea cuando se convierte en examen.
Y el control no aparece apretando más fuerte, sino aprendiendo a responder de otra manera.
A veces ese trabajo empieza en una sesión de terapia sexual.
A veces en una inducción hipnótica.
A veces en un masaje sensitivo.
A veces en un libro.
A veces en una experiencia privada.
A veces simplemente leyendo una frase que, por fin, pone nombre a algo que llevabas años sintiendo.
No prometo magia.
Trabajo con dirección.